10/6/08



6) Equidad en la educación superior

El documento muestra en su segundo capítulo que una política de bonificación a los puntajes de la PSU a alumnos talentosos de colegios municipales se tradujo en su ingreso a la universidad y un éxito académico por sobre la media. (vea desde la página 21 del documento)

¿Cree usted que este tipo de experiencias muestran que el Estado debería revisar las políticas de acceso a la universidad? (pruebas, bonificaciones, becas de matrícula y de aranceles)
¿Ha pensado en alguna otra propuesta para hacer más equitativo en Chile el acceso, permanencia y conclusión exitosa de la educación superior?

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3 comentarios:

Emilio dijo...

Tal como indica el documento el acceso a la educación es restringido lo que me parece una buena política, ya que creo que la universidad es para los mejores talentos independientemente de la clase social a la que pertenecen, si creo que la educación media y básica requiere una standarizavción en todos los niveles para efectivamente poder desarrollar los talentos individuales de los mejores, no importanto su condición.
De vesa menera obtendremos una casta superior eficiente que nos permitira el desarrollo deseado.

Esto no implica que se deje de lado al resto de los estudiantes, si no al contrario, ya que a ellos se les debe dar la mejor educación de acuerdo a sus capacidades reales, y por tal razon el estado debería desarrollar de mejor manera la educación tecnioca profesional, que seran el soporte operativo opara este desarrollo.

Cristina Soto Quiroz dijo...

No creo en la elitización de la educación, ya que la Universidad no debería ser considerada como un medio de sustento material de las personas, sino una instancia de realización del ser.
Estudié en un Liceo Municipal y recibí una pésima educación, pero las circunstancias de vida hicieron que se abrieran las puertas necesarias para que yo pudiera acceder a la Universidad de Chile. Después de haber hecho dos años un preuniversitario y teniendo buenas notas pude lograr lo que me había propuesto.
Ahora que estoy en 4° año de Universidad, después de conocer a muchos tipos de persona me doy cuenta de la odisea que logré. La mayoría de mis compañeros de colegio no pudo ni siquiera postular, a pesar que muchos contaban con los talentos necesarios y las ganas suficientes para poder ser buenos profesionales.
De todo esto puedo concluir que no hay gente de primera y segunda clase, los nacidos para ser universitarios o los condenados a ser obreros, sino que la historia de vida será fundamental para el grado de desarrollo que se alcance. Obviamente se puede discutir que esto sólo abarca la dimensión histórica del asunto, pero desde mi experiencia y ante la complejidad del tema creo que es la perspectiva más indicada.
Todo esto me lleva a pensar que para poder cambiar el sistema educacional se necesita en primer lugar hacer un giro epistemológico del problema. Saber qué se quiere lograr, si en los 80' fue la cobertura, ahora qué es: ¿la calidad?. Pienso que el cambio sólo sería posible si no dejáramos de ser lo que somos: un país desigual. La gran riqueza de una sociedad es darle al pueblo la posibilidad de elegir.

Isabel Costa dijo...

Oie qué ignorar las evidencias=?

18 de Mayo 2008.
Pedro Aranda Astudillo

SE HA TAPADO CON UN DEDO
EL SOL DE LA EDUCACIÓN :

¿ POR QUÉ IGNORAR LAS EVIDENCIAS ?.

Los Derechos Humanos enarbolan la Educación . Son derechos y deberes que nacen de la conciencia universal.

En el imperio del libre mercado se reconoce y se propicia que quien quiera lo mejor debe pagarlo. Prima la oferta y la demanda, todo producto debe ser rentable. Las relaciones son transaccionales. Para el libre mercado la fuente motivacional es la competencia y el consumo. Sin embargo, esta competencia consagra “ a los mejores, a la concentración de poderes ”. El mercado se regula a sí mismo, sus normativas son de conveniencias, es un modus vivendi expansivo.

Una Nación bien nacida protege a sus hijos ciudadanos de las injusticias y discriminaciones. Para la madre Nación no hay hijos de menor categoría. La configuración, la organización del Estado a través de sus gobiernos es hacer cumplir este derecho natural en todas las instancias de la vida social.

La falta de equidad provoca y genera la violencia. La ley del más fuerte por tanto excluye la democracia, la jauría de intereses desconoce el horizonte del bien común.

Los gobiernos que han comprado el libre mercado para sus políticas económicas y sociales, consecuentemente deben poner los recursos equivalentes a la competencia de los sostenedores de los establecimientos educacionales particulares.

La reingienería en la educación, que es impostergable y urgente, debe generarse desde su centro vital : la calidad de la enseñanza – aprendizaje. Toda ley, toda estructura educacional debe partir desde la relación pedagógica entre educador y educando. Un programa de formación que prepare a los niños y jóvenes para un mundo radicalmente distinto al de hoy, que ya se avisora, y que el mañana dependerá de quiénes se han formado como personas, y se hayan capacitado para reinventarse a sí mismos. Sean los valores humanos, llamados hoy metacognitivos, la columna vertebral de los procesos educativos. Más que la razón, es el redescubrimiento del amor que podrá salvar nuestra tierra de sus profundas heridas.

Escucha Chile : no propicies que tus hijos compitan en contiendas desiguales. Juan Pablo Segundo nos dejó palpitando aquello de “los pobres no pueden esperar”. Agreguemos que tampoco pueden esperar los pinguinos, sus padres y sus profesores. Nos duele entrañablemente, y, también se hiere al alma nacional, que el reinvidicar la justicia, la ética en la educación haya dejado de ser evidente.


pj.aranda@gmail.com